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Encuentran un caracol marino vivo bajo la piel del codo de un niño

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Es el primer caso registrado en la literatura médica

PlayGround

13 Febrero 2018 15:15

Un niño de 11 años se raspó el codo en una playa de California. Hasta aquí todo normal. Le limpian la herida, pasan los días y notan que la ampolla -aquí comienza la preocupación- no desaparece.

¿El culpable del problema?

Un caracol marino pequeño aprovechó las grietas de su piel para colarse.

El niño se había hecho la herida en un charco entre rocas. Sus padres lo tuvieron que llevar al médico porque la inflamación roja crecía a pesar de desinfectarla. Una vez en el hospital, el pediatra Albert Khait encontró que el niño estaba sano. No tenía fiebre, no había ningún síntoma grave y podía mover el brazo sin dificultad. Sin embargo, el absceso estaba rojo y lleno de pus.

Al drenar el líquido, descubrieron que se había alojado un caracol de 4 milímetros de diámetro, identificado como un Littorina scutulata y parecía estar vivo. Es el primer caso registrado en la literatura médica.

Puede sorprender que el caracol no muriera en ese ambiente de pus pero se encuentra su explicación en el hábitat costero. El pediatra reportó:

“Estos caracoles son herbívoros y se alimentan principalmente de algas de las rocas en las zonas de marea alta. Como resultado de vivir en este hábitat, a menudo están expuestos al aire y tienen la capacidad de cerrarse sobre superficies firmes con su caparazón y una mucosa pegajosa.

Esto les permite conservar el agua y la humedad dentro de su caparazón, evitando así la desecación y la asfixia. Estas características convierten al caracol en un visitante único en el cuerpo humano y parece haber permitido que este organismo sobreviva a pesar del ambiente extremo del huésped”.

Al niño parece que sacará de esta historia lo mejor de ella: se dedicará a contarla a todo el mundo. “Estaba visiblemente entusiasmado con el sorprendente descubrimiento y solicitó conservar el espécimen para poder compartir la historia con familiares y amigos”, escribió el médico. Lamentable quien no lo contó fue el caracol. Murió al poco de extraerlo.

En 2013 se dio un caso de un caracol marino que habitaba en la rodilla de otro crío tras haberse rapado en la playa. Aunque no es lo habitual, los huevos de caracol pegados a la zona de rocas de la playa pueden colarse al hacerse la herida. Constituyen totalmente casos inusuales.

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