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Culture

Concha, la señora de 87 años que es una estrella de Instagram pintando con Paint

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Hemos hablado con Concha, la nueva estrella de Instagram que de un día para otro ha enamorado a todo el mundo con sus cuadros hechos solo con ratón, Paint y mucha paciencia

Elena Rue Morgue

12 Marzo 2018 18:26

"Me llamo Concha García Zaera. Soy una señora de 87 años. Me gusta pintar con el programa Paint. Y sobre todo estar con mi familia y con mis amigas", solo con su presentación en Instagram a mí ya me late fuerte el corazón. Pero ver la locura que ha desatado esta señora valenciana en cuestión de un par de días en la red directamente me lo ha alegrado el día, la semana, y puede que el mes.

Todo empezó como suele empezar todo en Internet, con un tuit.

Esta usuaria descubrió a Concha y sus dibujos y quiso compartirlo con sus seguidores.

La verdad que son una pasada.

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¿Alguna vez habéis intentado dibujar algo con Paint?

Incluso escribir el nombre propio con dignidad es complicado.

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Y esta mujer a sus casi 90, con su pulso de neurocirujana, es capaz de dibujar paisajes, edificios, animales y flores como si nada.

La historia de Concha es bonita, y más estando acostumbrados a ver todo el odio que suele regalarse la gente en Internet. De pronto, ver a tantas personas admirando el trabajo de esta señora me ha emocionado un poco. Sobre todo, porque es una obra que, de no ser por las redes sociales, se hubiese quedado guardada en PNG en una carpeta de su escritorio sin que ninguno de nosotros llegase jamás a verla.

En cuestión de 20 horas, Concha ya había alcanzado los 10.000 seguidores en Instagram.

A estas horas, ya supera los 38.000 seguidores.

Según sigo scrolleando, la cosa todavía mejora más. Aparece en escena la nieta de Concha.

Le escribo y, aunque está hasta arriba de notificaciones, entrevistas y todos esos daños colaterales de la fama repentina en Internet, me concede 10 minutitos para hablar por teléfono con ella. Confirmado, Concha no solo parece maravillosa, lo es.

Lo primero que me dice Concha al descolgar es un “¿Cómo estás, cariño?”, con su voz de señora entrañable. Estoy más emocionada por hablar con esta mujer de lo que hubiese estado en 1998 por hablar con Nick Carter, y no exagero (casi) nada.

Concha dice que está un poco abrumada con todo esto. Solo hoy ha dado ya tres entrevistas. Y después de la mía tiene otra más. Me cuenta que ella lleva muchos años dibujando y pintando, pero que cuando su marido cayó enfermo, el olor a óleo le resultaba muy fuerte y le molestaba, así que tuvo que dejarlo.

“Entonces fue cuando mis hijos me regalaron un ordenador y empecé con el Paint, y claro, yo no tenía ni idea… iba haciendo mi cositas, luego borraba, luego rectificaba… y así poquito a poquito lo fui sacando”. La clave de su trabajo para ella está clara: “muchas horas y mucha paciencia”. Es muy minuciosa, y si cualquier detalle no le convence, lo borra y lo vuelve a hacer. Ah, y por si las dudas, Concha no utiliza ni una tableta gráfica ni nada por el estilo, todo lo hace con su ratón y una firmeza en las manos que bien le valdría para ser ladrona profesional de panderetas.

Me cuenta que al principio, cuando todavía no se enteraba muy bien de cómo funcionaba el programa, muchas veces se equivocaba y cuando ya tenía el dibujo casi terminado, le daba “a algo”, se le borraba todo y tenía la “santa paciencia de volver a empezar”.


Lo de colgarlo en Internet fue todo idea de sus nietas, “Abuelita, lo que tu haces es muy difícil”, le decían, “yo no le doy ninguna importancia”, me comenta. Al parecer ninguna de sus amigas de su edad es capaz de valorar del todo su obra, solo le dicen “Qué mono”, pero sin reparar demasiado en las horas de trabajo que ella ha invertido detrás. Por eso una de sus nietas decidió abrirle una cuenta en Instagram. “Yo no quería, pero ella me dijo, te voy a abrir una cuenta en Instagram, que allí sí que te lo van a valorar. Y justo, fue ponerlo y empezar a subir, a subir y a subir”.

Al principio se asustó un poco con la avalancha de notificaciones, “cada segundo me subían uno, y dos y tres. Llamé a mi nieta para decirle ‘Está pasando algo raro aquí’, y él me dijo, ‘Abuela, no pasa nada eso son admiradores que tienes’”.


Concha cree que sus 87 años tienen que ver en el boom de su fama, “Me imagino que esto es por mi edad, que si lo hiciese una persona de vuestra edad pues no daría para tanto”. Y, aunque ahora ya tiene dos exposiciones en camino, una de ellas en Barcelona, no se le han subido los pájaros a la cabeza_ “Esto en unos días se va a pasar y ya voy a estar tranquila, y yo voy a seguir dibujando, que es mi pasión”.

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